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sábado, febrero 26, 2011

Gru, mi villano favorito

En un feliz barrio suburbano, se encuentra una casa negra con césped muerto. Escondida debajo de esta casa, oculta de los vecinos, existe una gran guarida secreta. Rodeado por un pequeño ejército de siervos, descubrimos a Gru (voz de Steve Carell), planeando el mayor atraco de la historia del mundo: robar la Luna. Gru, vence a todo el que se interponga en su camino. Hasta el día en que se cruza con tres niñas huérfanas que al mirarlo ven algo que nadie ha visto jamás: un padre potencial. El mayor villano del mundo, acaba de enfrentarse a su mayor desafío: Margo, Edith y Agnes.

¿3D sí o 3D no? ¿Merece la pena? ¿Es una tecnología que ha llegado para quedarse? ¿Se está implantando con calidad o sólo es una excusa para subir el precio de las entradas de cine?

Sólo el tiempo tendrá respuestas a estas cuestiones. Pero desde este momento sí que podemos atisbar algunas de ellas para referirnos a casos concretos. Por aquí ya hemos hablado con anterioridad del 3D, sobre todo en cines. Ya hemos dicho que con el 3D no todo vale (se requiere de una buena grabación o de un remasterizado sublime para justificar ese precio mayor que suelen ostentar las butacas de este tipo de proyecciones). Por el contrario también seguimos defendiendo que no es necesario que el tono sea exagerado y que constantemente salgan cosas de la pantalla (se trata de algo muy espectacular pero que rompe el ritmo de la narración cinematográfica). Todo esto lo cumplen, o no, numerosos filmes que llegan a la gran pantalla. ¿Qué ocurrirá entonces en nuestro salón?

Obviamente, por cuestiones monetarias, la implementación del 3D doméstico será mucho más lenta que en los cines, pero son pasos que se van dando en buena dirección. Sin embargo, la tecnología, que tiene poco que envidiar a la gran pantalla, aún debe mejorar. Y un único fallos se ha manifestado visionando Gru en casa. Se trata de un defecto conocido como crosstalk y que se da cuando uno de los ojos capta la imagen destinada a su gemelo, produciendose un desdoblamiento de la imagen, o una ligera sombra paralela a la misma. ¿La causa? La potencia de los actuales televisores y gafas 3D. Es la consecuencia lógica (hasta cierto punto) de ser conejillos de indias.

En el caso de el filme que nos ocupa se aprecia el dichoso efecto en algunos momentos, pero tampoco es nada muy pronunciado. De hecho, el problema puede variar según el televisor con el que contemos, pero no está de más comentarlo. Concretamente el título de la película que en teoría debe salir de la pantalla, no sólo no lo hace sino que se ve completamente doble. Como decimos, la tecnología aún está en pañales. Queremos recalcar que esto no llega a ser un problema (al menos para aquellos que no se obsesionen buscando sombras) y que no entorpecen el desarrollo de una película sobresaliente para algunos, divertidísima para otros.

Ya está todo inventado, y aunque hemos podido ver numerosas películas donde el malo es el protagonista, nunca lo habíamos visto de forma tan descarada. Siempre se trataba de anti-héroes, o villanos cuyas acciones las separaba del bien y del mal una línea muy delgada. En este caso se trata de un criminal de operetta, un malhechor arquetípico sacado de la más paródica película de James Bond. Robar las pirámides, la estatua de la libertad o la luna (MUAHAHAHAHAHA) es el pan de cada día de estos señores ávidos de poder. Científicos locos, esbirros creados genéticamente, locos gadgets a cada cual más sorprendente. Ser malo nunca había sido tan divertido.

Como viene siendo habitual en este tipo de filmes de animación nos encontramos con un humor de muy buena factura. Sigo sin entender porqué las películas de animación tradicional se dirigen hacia un público totalmente infantil (recordad que siempre andamos generalizando) mientras que las de animación 3D suelen contar con chistes dirigidos también a los más mayores de la sala.

Un desarrollo dinámico. Unos golpes divertidísimos. Y como suele funcionar muy bien en este tipo de filmes, un reparto de secundarios desternillante. En este caso el oscar va para los minions, los secuaces de Gru. Criaturas que además de protagonizar los mejores momentos de la película, se pasean por 3 cortometrajes (extras en el Blu-Ray) a cada cual mejor. Si la película es divertida, la edición en Blu-Ray, sin ser para tirar cohetes, no anda nada mal. Dos discos: Blu-Ray y Blu-Ray 3D. El segundo sólo cuenta con la película. Mientras que el primero tiene en su haber los 3 cortometrajes antes mencionados, dos making-off (uno sobre los personajes y sus voces y otros sobre la banda sonora, muy recomendable esta última), un libro de recetas de galletas inspiradas en las que venden las niñas protagonistas y el consabido audiocomentario. Cabe destacar el Gru-Control. Esto no es otra cosa que la propia película con constantes interrupciones de los minions, Gru, las niñas o el mismísimo Vector. Algo bastante curioso a la par que divertido.

En definitiva, una película entretenidísima que hará las delicias de niños y grandes. Con una edición bastante decente en Blu-Ray. Recomendada en 3D para aquellos que puedan disfrutar de dicha tecnología y que no se agobien por el conocido crosstalk.

2 comentarios:

Lord Shaitan dijo...

3D si, 3D no? Señor Croma, yo lo tengo claro, la inmensa mayoria de las veces es una chapuza de dimensiones cthulhianas (sufrase Alicia en el pais de las Maravillas o Tron). 3D de calidad solo recuerdo Avatar, sinceramente (la de la cueva submarina que comentaste no la vi) pero visto lo visto... soy de la opinion que el 99.9% de las veces solo sirve para inflar la entrada. Respecto a Gru, la vi en 2D (of course) y me encanto la primera mitad, conforme sube el nivel de azucar (gracias a las niñas, monas ellas) la peli perdia gracia para mi. Eso si, los minions lo mejor. Echale un ojo (si no lo has hecho) a Megamind, juega con los mismos conceptos, pero sin niñas. Ale, a cuidarse.

Logos dijo...

Pues de acuerdo con usted. Aunque he de reconocer que en temas de animación el 3D no es tan pobre como ocurre con la imagen real. Cuestión de tiempo supongo. Tomo nota con Megamind, ya contaré por aquí que tal!