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miércoles, febrero 16, 2011

El Santuario

Aventura submarina que sigue a un equipo de submarinistas de cuevas subacuáticas en una peligrosa expedición por la red de cuevas más extensa, hermosa e inaccesible del mundo. Cuando una tormenta tropical los obliga a internarse en las profundidades de las cuevas, deberán enfrentarse a las embravecidas aguas, el mortífero terreno y el creciente pánico, para tratar de encontrar una posible salida (que ninguno de ellos conoce) que los conduzca hasta el mar.

El experto submarinista Frank McGuire lleva meses explorando las cuevas de Esa’ala, en el Pacífico Sur. Sin embargo, cuando una riada les corta la salida, el equipo principal de Frank (que incluye a su hijo de 17 años, Josh, y al financiero Carl Hurley) se ve obligado a cambiar radicalmente de plan.

El equipo (en el que también figuran la novia de Carl, Victoria, y a Crazy George) ve cómo sus provisiones van escaseando cada vez más y no tendrán más remedio que intentar abrirse paso por un auténtico laberinto submarino para tratar de hallar una salida. No tardarán mucho en tener que hacer frente a la inevitable pregunta: ¿Podrán sobrevivir, o quedarán atrapados para siempre?.


¿Qué será lo que pasa con el 3D en nuestros días? ¿Realmente es la nueva revolución del cine como lo fueron el sonido, el color o el formato panorámico?

Vistas ya unas pocas de películas en el novedoso formato, uno no lo tiene claro. Ya que uno se encuentra desde bodrios infumables donde la película se puede ver perfectamente con o sin gafas (Airbender, Furia de Titanes o Alicia en el País de las Maravillas hasta maravillas tecnológicas como Avatar o esta película que nos ocupa. En medio sin embargo, queda un amplio abanico de películas que uno no sabe muy bien como calificar. ¿Hasta donde debe llegar la sensación de profundidad? ¿Deben saltar constantemente cosas desde la pantalla a nuestros ojos? ¿O simplemente tenemos que conformarnos con la sensación de estar mirando por una ventana en lugar de ver simplemente una pantalla?

Muchos espectadores tienden a creer que el 3D es un desfile de objetos flotando frente a la pantalla. Los defensores más acérrimos de la tecnología afirman que esta nueva forma de ver el cine simplemente tiene como objetivo dotar a la pantalla de una ligera profundidad. Visto este El Santuario por fin puedo aportar alguna conclusión desde mi humilde criterio. La respuesta correcta es la B: una película en 3D no necesita (necesariamente) que ningun objeto salga de la pantalla (supone una ruptura en la inmersión en la película, así que deben estar muy bien medidos dichos momentos). Sin embargo, esa profundidad que se espera debe ser correcta. Y esto últimamente parece ser difícil de encontrar, con infinidad de filmes rodados en 2D que después se "inflan" digitalmente. En estos casos el efecto es pobre y no tiene mayor función que la de aumentar astronómicamente el precio de la entrada.

Pero cuando el trabajo se hace bien. Cuando se rueda realmente en tres dimensiones... Imaginen por un momento Avatar (vamos, seamos sinceros, seguro que la han visto todos). Eliminen a los seres azules larguiruchos, cojan a los humanos y sumerjanlos en agua. En un espacio muy reducido. Así podrán hacerse una ligera idea de lo que puede mostrarnos El Santuario.

A priori la sinopsis no nos augura nada espectacular. Hemos visto cosas parecidas con volcanes, túneles, tormentas, tornados, e incluso con el mundo entero. ¿Cuál es el reclamo entonces? Bueno, en el caso de este que les escribe fue algo así como: ¿qué se puede hacer con el 3D bajo el agua. Y teniendo en cuenta que la película se había rodado con la misma tecnología que Avatar... había garantías de no encontrarme con los fotogramas "inflados" en postproducción. Y el resultado, tecnológicamente hablando es bastante bueno. En los exteriores al inicio de la película la sensación de profundidad no es muy marcada. Pero cuando llega el momento de meterse bajo tierra... la cosa cambia y mucho. Uno puede apreciar en todo momento la profundidad de cada tunel. La distancia que los buzos han de recorrer sin aire. Cada burbuja de aire está en su sitio. Chapó. Nada que reprochar, al menos ya tenemos lo que veníamos a buscar.

Pero es que además, argumentalmente la película cumple. Ocurre algo parecido, nuevamente, que con Avatar (aunque esta última me parecio tremendamente divertida). Efectivamente el argumento no va a revolucionar el género. Pero la trama se articula de forma muy efectiva. Metiendonos en la historia junto a los personajes y produciendo momentos de absoluta tensión. No ganará ningún oscar, pero las dos horas de duración se pasarán rápidas (o muy lentas, dependiendo de como llevemos eso de ver gente constantemente al borde del ahogamiento).

En definitiva una grata sorpresa inesperada. Muy recomendada por su buena factura técnica, sin olvidar que resulta realmente entretenida. A tener en cuenta.

5 comentarios:

Gota dijo...

qué puede salir mal en una cueva?? ;P

Duende punkarra dijo...

Que qué puede salir mal en una cueva? Echale un vistazo a Descent (la peli, no el juego) y fliparás.

PD: yo NO he visto Avatar, muahaha

Logos dijo...

Ya lo hice con Avatar, y lo hago con esta. Ve a verla! Tu como siempre harás lo que te salga de los cojones. :P

Duende punkarra dijo...

Imagino que algún día veré Avatar. Ahora la que tengo aquí para ver es la de Cazadores de Troll, no se si te suena. Tiene una pinta increible (Jurassic Park + Trolls = fuck yeah -al menos de momento-)

Logos dijo...

Le echaremos un vistazo!