¿POR DONDE EMPIEZO?

lunes, mayo 11, 2009

Star Trek (2009)

La mayor aventura de todos los tiempos comienza con Star Trek, la increíble historia del viaje inaugural de una joven tripulación a bordo de la nave espacial más avanzada que se ha creado: el U.S.S. Enterprise. En medio de un emocionante viaje lleno de optimismo, intriga, comedia y peligro cósmico, los nuevos reclutas deben encontrar la forma de detener a un ser malvado cuya misión de venganza amenaza a toda la humanidad.

El destino de la galaxia descansa en las manos de dos rivales que nacieron en mundos apartes. Uno, James Tiberius Kirk (Chris Pine), un joven granjero de Iowa en busca de emociones, un delincuente con las dotes de un dirigente nato que necesita una causa para madurar. El otro, Spock (Zachary Quinto), proveniente del planeta Vulcan, un paria debido a su estirpe mitad humana mitad extraterrestre que lo hace susceptible a emociones volátiles que los habitantes de Vulcan nunca han experimentado pero, al mismo tiempo, un estudiante ingenioso y decidido que se convertirá en el primero de su raza aceptado en la Academia Starfleet.

Kirk y Spock son totalmente distintos. Sin embargo, en su búsqueda para descubrir quiénes realmente son y qué poseen para darle al mundo, rápidamente se convierten en competitivos cadetes en entrenamiento. Con sus estilos drásticamente diferentes, uno impulsado por su pasión feroz, el otro por una lógica rigurosa, también se convierten en adversarios desafiantes y beligerantes, cada uno nada impresionado con el otro, cada uno esforzándose al máximo para quedar entre los escogidos que integrarán la tripulación del U.S.S. Enterprise, la nave espacial más avanzada de la historia.

La tripulación está encabezada por el Capitán Christopher Pike (Bruce Greenwood). Lo acompañan en la nave el Oficial Médico Leonard 'Bones' McCoy (Karl Urban); Montgomery 'Scotty' Scott (Simon Pegg), el hombre que se convertirá en el Ingeniero Jefe de la nave; la Oficial de Comunicaciones Uhura (Zoë Saldana); el experimentado Helmsman Sulu (John Cho) y el joven genio de 17 años, Chekhov (Anton Yelchin). Todos se enfrentarán a un primer gran reto que redundará en la lealtad, camaradería, audacia y buen sentido del humor que los unirá para siempre.

En medio de todo esto, Kirk y Spock estarán cara a cara con su destino innegable: la necesidad de forjar un amistad insólita pero fuerte que les permitirá ir con su tripulación donde nadie ha ido antes.


He de reconocer mi primer gran pecado. Siempre he renegado de la saga. Sin embargo, tras ver el trailer de esta última entrega, sentí la curiosidad. Tras ver la película (que me adelanto a tachar de estupenda) creo que en breve empezaré a devorar la ingente cantidad de horas que componen la serie de los trekkies. Podría hacer una reseña alabando las innumerables virtudes del filme, pero sería una reseña poco justa ya que una serie tan lonjeva se merece que esta última entrega (ambientada nada más y nada menos que en el origen de todo) se comprarara con todo el material original. Es para ello que voy a echar mano (si, él mismo me lo permite) de la ya publicada en el blog de Rafa Marín; ya que además de coincidir con él en la critica de la película, me permite aportar una visión general sobre la comparativa que debido a mis inexistentes conocimientos de la serie (televisiva y fílmica) yo no habría podido realizar. Y cito:

"Ya podemos decir que Héroes Fuera de Órbita no es la mejor película de la franquicia Star Trek: tenemos esta nueva película para arrebatarle ese título, una película que no es tanto una ultimatización de los personajes y postulados (como puedan serlo el James Bond de Daniel Craig o incluso Battlestar Galactica), sino un reboot (una especie de Crisis DC) que, con pies de plomo y sin estridencias, consigue eso tan difícil de insuflar nueva vida y, sobre todo, abrir nuevas perspectivas a la fantasía espacial que ideara para la pantalla chica Gene Roddenberry hace la tira de años.

El mérito no creo que sea tanto de J.J. Abrams, quien como director es corrientito y que sucumbe al tembleque de cámara en las escenas de acción, como de los dos guionistas, Roberto Orci y Alex Kurtzman, que han hecho sus deberes y son capaces de poner patas arriba todo el universo trek y respetarlo al mismo tiempo. No hay grandes descubrimientos científicos, la trama es pura y simplemente un episodio más de Star Trek (una nave extraterrestre gigantesca, un peligro cósmico, una pirueta espacio-temporal), pero está contada con buen tino y con muchísimo humor, algo que siempre se echa en falta en las últimas visitas al trekverso, donde todos los personajes parecen siempre demasiado conscientes de su importancia histórica. El giro argumental, una carta descubierta claramente en los primeros minutos de la historia y que sin embargo pasa por alto al espectador, abre nuevos interrogantes al futuro, haciendo tabula rasa... y respeta todo lo que hemos conocido hasta ahora.

Abrams, que reconoce no haber seguido él mismo ninguna de las series, parte de una premisa indispensable que ni los epígonos de la serie madre ni, por desgracia, sus actores principales (y, en gran medida, muchos componentes de la iglesia de sus seguidores) han parecido querer reconocer: Star Trek se basa en las relaciones entre los tres personajes principales: Kirk, la pasión; Spock, la razón; y Bones, el punto de equilibrio entre ambos, el humor (sarcástico en ocasiones). Alrededor del toma y daca a tres bandas se conforman las historias, y me da que gran parte del fuelle que Star Trek ha ido perdiendo en sus diversas encarnaciones cinematográficas y en sus diversos epígonos televisivos es precisamente el ascenso a primera división de los personajes secundarios (Uhura, Scotty, Sulu, Chekov y sus herederos en las otras series) quienes copan tiempo de pantalla cada vez mayor (uno de los motivos del roce entre Will Shatner y George Takei, por cierto) y acaban por convertir los argumentos en estructuras predecibles.

Un Spock inquietante de pura emoción contenida (las caracterizaciones de los vulcanos son las más logradas de la película) se enfrenta a un capitán Kirk juvenil, barriobajero, un delincuente con cociente intelectual de genio que recuerda más a Han Solo e Indiana Jones que a su predecesor televisivo, sobre todo por la cantidad de golpes que se lleva a lo largo de todo el metraje. Zachary Quinto logra hacernos olvidar a Sylar (aunque en su primera aparición casi me temí que fuera a abrirle la cabeza a una irreconocibilísima Winona Raider, su madre; bello juego en paralelo puesto que la madre de Kirk se llama Winona), y la actitud chulesca y herida de este nuevo James Tiberius Kirk le ganan pronto las simpatías del espectador. El equilibrio entre ambos, no lo suficientemente explotado todavía, lo pone un Karl Urban que recuerda muchísimo al doctor McCoy original. No llega a ser tan rotunda como Nichelle Nichols esta nueva Uhura, se agradece el humor que introducen Sulu y Chekov (que al menos ya no parecen el mismo personaje repetido por problemas de calendario de los actores), pero de los secundarios de segunda fila quien se lleva el gato al agua es el grandísimo Simon Pegg como Scotty, que logra levantar la película (y el argumento) con su aparición; habrá que escucharlo con su voz de verdad para asumir que el tono barriobajero con el que habla es, en realidad, un sustrato escocés.

La película hace guiños a los fans pero no carga las tintas: impagable la entrada en la lanzadera y el uniforme rojo del voluntario que acompaña a Kirk y Sulu. Bruce Greenwood casi parece el capitán Pike original. El romance con Uhura promete muchos e interesantes juegos por venir.

Hecha la inteligente tabula rasa, el viaje de cinco años de la Enterprise puede volver a reiniciarse con más acción, mejores efectos especiales, la misma filosofía y, sobre todo, los mismos ricos personajes."

En definitiva, una película imprescindible (al parecer) para los seguidores de Star Trek y absolutamente recomendada para el resto de espectadores. Por último, recalcar lo ya comentado por Marín. Abrahams es un director bastante mediocre (con grandes ideas, si. Pero miren a George Lucas y su segunda trilogía galáctica), así que la mayoría del mérito reside en los guionistas que son los que construyen la historia. Hay que repartir el mérito en función del trabajo realizado, y no en función que quién tiene el nombre más grande en los créditos.

6 comentarios:

Mot dijo...

Después del comentario habrá que ir a verla... aunque me pasa como a ti, nunca he visto Star Trek. Pero siempre hay una primera vez.

Logos dijo...

Te la recomiendo 100%. Merece la pena.

Anónimo dijo...

Esto parece otro Star Wars, efectos especiales, acción y poco más que encontrar. Me quedo con las series de Star Trek, grandes personajes y autenticas historias de ciencia ficción valoradas por gente como Asimov o Stephen Hawking, los efectos tampoco son lo más importante para mi, de hecho adoro la trilogía clásica de Lucas que tiene peores efectos, es por los personajes y la historia.

MOrloK

Logos dijo...

Pues mira que precisamente a mi lo que más me ha gustado de la película han sido los personajes. Y no las escenas de acción (pésimamente rodadas, por cierto)

Anónimo dijo...

Claro, estos personajes de la peli están sacados de la serie original, los cuales son iconos culturales a nivel planetario. Estoy deacuerdo que son lo mejor de la película, incluso siento que están por encima de esta.

MOrloK

Junior Misaki dijo...

Excelente matéria!!! Adorei o Blog!!! Adoro Cinema e histórias em quadrinhos!!!

Junior Misaki
Brasil