¿POR DONDE EMPIEZO?

miércoles, junio 15, 2011

¡Caramba!

¡Caramba! es un fanzine de humor que habla de eso mismo, del humor. Un total de 30 autores reunidos en 100 páginas para hablar de los mecanismos que nos hacen reír, descubrir cuántos significados se le pueden dar a un mismo chiste y ponerle cara a Jaimito, al perro Mistetas, a los de Lepe y al inglés, al francés y al español, entre otros personajes populares.

En ¡Caramba! podrás encontrar historietas, textos y pasatiempos de Albert Monteys, López Rubiño, Joan Cornellà, Mauro Entrialgo, Juanele, Rubén Fernández, Jorge Parras, Raúl Minchinela y Puño, Bernardo Vergara, Santiago García y Javier Olivares, Jorge de Cascante, Laura Pacheco, Sergio Córdoba y Juaco Vizuete, Manuel Castaño, Guille Martínez-Vela, Jose Luís Ágreda, Carlos de Diego, Luis Bustos, Juarma, Clara Soriano, John Tones y Guitián, Paco Alcázar, Andrés Palomino, Néstor F, Manel Fontdevila, Pedro Vera y Manuel Bartual, que es quién se ha encargado de coordinar todo esto con la inestimable ayuda de Alba Diethelm.

¡Caramba! incluye como complemento el álbum de cromos "Holocausto Australopithecus" de David Sánchez. ¡Una monada de álbum!


No voy a engañar a nadie. En los salones suelo evitar las mesas con los fanzines. Y reconozco que es una mala acción por mi parte. Es en esas mesas llenas de folios grapados donde se sientan aquellos que editarán en tapa dura el día de mañana. Otro tópico. Mea culpa. Los fanzines necesariamente no son folios grapados. Antes si lo eran, pero cada vez podemos encontrar con mayor frecuencia trabajos que no tienen nada que envidiar a las publicaciones de algunas editoriales. No, definitivamente los fanzines, al menos de momento, no son lo mio. Prometo enmendarlo.

Pero, ¿porqué me he lanzado sin pensarmelo a hacerme con este ¡Caramba!? ¿Es por la mosca de plástico o la chapa del perro Mistetas? Bueno, si, un poquito. Pero lo que realmente me hizo pulsar en el botón de "comprar" fueron los nombres que aparecían en la contraportada. Muchos de ellos ya consagrados en la historieta española. Pero además, quise tener muy en cuenta la temática del fanzine. Algunos se centran en el terror. O en un especial superehéroes. O Volumenes Temáticos de Chicas en Bikini. Pero en este caso, lo que estos 30 autores quieren analizar en profundidad es el humor en sí mismo. Cómo funcione, de qué y porqué nos reímos. Donde están los límites. Veamos si lo han conseguido.

Las primeras impresiones al sacar el librito del paquete han sido inmejorables. Sobre todo por los regalitos. Pero es que la verdad es que vuelve a sorprender la calidad de la edición para ser un fanzines (repito que seguramente la que hable en estos momentos sea mi incultura, ya rendiré cuentas con ella). Sin embargo, al hojearlo se aprecia ese estilo fanzinero (voy a intentar no reincidir sobre estos conceptos más, puesto que conforme escribo me percato de mi error y me siento realmente mal por ello) que podemos encontrar en otras publicaciones. Cada autor ha aportado su granito de arena dando su visión sobre el humor. Algo que recuerda mucho a los "extras" de la revista El Jueves.

Es precisamente este formato (fanzinero o de revista de humor, cada uno que escoja lo que prefiera) el que convierte a ¡Caramba! en una obra irregular; ya que depende de cada página por sí misma el salir airosa en la valoración del lector. He de decir en líneas generales que el conjunto total aprueba. Pero tampoco está demasiado cerca del sobresaliente. No deja de ser un experimento, y como tal, será en su continuidad (si llega a darse) donde con el tiempo, termine por aflorar la genialidad (o no).

En definitiva, una obra curiosa. Recomendada si te gusta un porcentaje alto de los autores aquí englobados, o tienes muchas ganas de poder ponerte una chapa que diga: ¿Has visto a Mistetas?.

martes, junio 14, 2011

Flash nº 01: La infame muerte de los villanos

Después de una temporada bastante agitada, Barry Allen por fin tiene tiempo para estar con su querida Iris y retomar su trabajo en la policía de Central City. Por desgracia, esa tranquilidad terminará en cuanto aparezca el cadáver de uno de sus peores enemigos. Con una investigación que tendrá unas consecuencias imprevisibles, comienza la nueva serie de flash escrita por Geoff Johns y dibujada por Francis Manapul con la ayuda de Scott Kolins.

La noche más oscura nos devolvió a varios personajes, entre los que se encontraban el Flash Reverso y el primer Capitán Bumerán. Este volumen relata y amplía el origen secreto de ambos villanos con ese estilo característico que usaban Geoff Johns y Scot Kolins cuando se ocupaban con las aventuras del Flash: Wally West. Pero eso no es todo, ya que los acontecimientos que aquí se incluyen suponen el primer paso hacia Flashpoint, la próxima gran saga del Universo DC.


Nueva etapa. No se cuantas van ya. Casi nos parecemos a esto de los tebeos. Donde nuestros héroes favoritos vuelven una y otra vez bajo el estandarte el archiconocido número 1. Y nunca mejor dicho en este caso, ya que nos encontramos ante el nuevo relanzamiento de el velocista escarlata después de lo acontecido en La noche más oscura. Resulta curioso que acabe de salir en nuestro país el primer recopilatorio de esta nueva etapa cuando acaban de anunciar que tras lo ocurrido en Flaspoint (ya veremos algo en el número 2) la totalidad de las colecciones del universo DC comienza desde cero. Esperemos durar mas que esta nueva colección de Flash.

De un tiempo a esta parte, el ciudadano español ha sido consciente de algo que en los callejones más oscuros de nuestras ciudades se denomina como "la crisis". Seguro que os ha llegado algo. Nadie ha escapado a esta situación, ni siquiera el mercado del cómic. Sin embargo, parece que hemos sabido disimularlo muy bien. Ya que no sólo se ha mantenido el ritmo de publicación habitual, sino que en algunos meses de salón, parece que seguimos empeñados en reventar las carteras de los lectores a base de tochales en tapa dura. En un intento de ser más selectivo, y por ello de gastar menos dinero (una vez más, una nueva etapa) este que les escribes canceló por completo su suscripción a la totalidad de las series regulares (o no) que seguía y que no eran pocas. Siempre se puede encontrar calidad en la novela gráfica, pero seamos serios. Por mucho que nos guste lo bueno, nunca nos resistimos a nuestra ración de mallas de colores. Pero... ¿qué comprar? ¿Qué seleccionar entre la ingente cantidad de colecciones de numeraciones interminables?

La respuesta tenía nombre propio. Geoff Johns. Durante largo tiempo puedo afirmar de haber disfrutado como cuando tenía 15 años leyendo lo que el mencionado guionista ha ido trabajando poco a poco, lentamente en Green Lantern, sus colecciones hermanas y sus correspondientes eventos. Si. Teniendo que elegir una sola colección, iba a ser Green Lantern. Pero la curiosidad mató al gato, o en este caso a su cartera. Y mirando y remirando qué más había escrito este señor, pude comprobar que lo del portador del anillo no había sido casualiad. Aquí había calidad. Especialmente a largo plazo. Y es que si de algo puede presumir Johns, es de saber plantar las semillas para crear toda una nueva mitología desde cero. Lo hizo con Green Lantern y después de leer Flash: Renacimiento y Flash: La Noche más Oscura. ¿Cómo no hincarle el diente a esta nueva etapa del velocista más famoso?

Sin embargo, por mucho que nos guste ver a Flash correr, las prisas no son buenas. Y en lugar de dejar que nuestro guionista preferido vaya sembrando su campo lentamente, como él sabe hacer; resulta que tenemos evento (de los gordos, señores) antes del primer año de colección, y que al final del mismo, Johns deja la colección para relanzar a Aquaman. Y es que, efectivamente, nos encontramos a un hombre con una hablidad reconocida para reiniciar o recolocar tanto a personajes como la totalidad de sus mitologías. Pero sinceramente, quedarse sólo con eso es como comprar un helado y comerse sólo el cucurucho. Y leyendo este Flash: La infame muerte de los villanos uno no tiene esa sensación de estar ante algo grande. Algo que nos deparará largas horas de entretenimiento cuando releamos etapas enteras de la serie. No. Se trata de una colección, de momento, muy entretenida. Una colección que de seguro nos reportará buenas sorpresas. Pero no es Green Lantern. Esperemos que Aquaman sí lo sea.

¿Quiere esto decir que alguien que ande apurando los centimos debajo de los cojines del sofá tiraría su dinero al comprar este tomo? Ni muchísimo menos. Que no sea de lo mejor de Geoff Johns no significa que no esté bien. Que lo está. Además, en el apartado gráfico nos encontramos como segundo dibujante a Scott Kolins. Y el tandem Johns-Kolins en Flash siempre es señal de calidad. Pero eso no es todo en la parte gráfica. A los lápices contamos con el que para mi era un completo desconocido, Francis Manapul. No se porqué, pero me gusta. Mucho. A partir de ahora estaremos muy pendiente a ver que más se trae este hombre entre manos (o entre lápices). Un buen guión (aunque no toque techo como otras veces) y dibujo delicioso. ¿Que más pedir?

Además, ya para ir cerrando, la verdad es que Planeta DeAgostini parece haber dado en el clavo con el nuevo formato para las colecciones del Universo DC. Tanto en el tipo de papel, como en el diseño y numeración. Especialmente interesantes me parecen los resumenes de la primera página. Además, este tomo (con nada menos que 8 números USA, más un especial) viene relativamente bien servido de extras. Ya que si bien la nueva mitología de Green Lantern es bastante fácil de asimilar, por aquello de los colorines. Todas estas nuevas teorías en torno a la Fuerza de la Velocidad son muchísimo más rebuscadas, y dificultan bastante la lectura sin los complementos explicativos adecuados. Como todo en esta vida, este diseño de colección pasará seguramente a mejor vida por uno nuevo. Incluso antes de que termine la colección.

En definitiva, un buen cómic. Muy entretenido con una interesante reintegración de Barry Allen al Universo DC. No llega al nivel de Green Lantern pero se puede recomendar sin miedo a represalias.

sábado, abril 30, 2011

Thor

La épica aventura de "Thor" traslada el Universo Marvel desde la Tierra en el presente hasta el reino místico de Asgard. En el centro de la historia está el Poderoso Thor, un poderoso pero arrogante guerrero cuyos imprudentes actos reavivan una antigua guerra. Como consecuencia, Thor es castigado a ser enviado a la Tierra, donde se ve obligado a vivir entre humanos. Cuando el villano más peligroso de su mundo envía a las fuerzas más oscuras de Asgard, Thor aprende lo que hace falta para ser un verdadero héroe.

Como ya hiciera en alguna otra ocasión, hoy me voy a permitir la licencia de parafrasear de nuevo a Rafael Marín. Y es que cuando coincido en una opinión sobre gustos con este hombre, dificil me resulta expresar lo que tengo en la cabeza sin sus mismas palabras.

"Marvel va construyendo poquito a poquito su versión cinematográfica de su universo historietístico. A la espera de que rescate los otros personajes que ya hipotecó en su día a otras empresas, el gran puzzle que se está formando en torno a la próxima película de Los Vengadores tiene en Thor un elemento más: como si estuviéramos viendo el Preview película a película, parece que se da casi tanta importancia al anuncio de lo por venir que a la película que nos toca ver en este momento.

Y la película es Thor. Dirigida por Kenneth Branagh, o sea, ese hombre que es experto en Shakespeare, que tiene un puñado de buenas películas en su haber, al que la crítica puso verde por su versión de Frankenstein (una película que no me gustó en su estreno y que he aprendido a valorar con el paso de los años, quizá porque a Branagh, como a todos, hay que escucharlo con su voz). De entrada, porque siempre hemos querido creernos que los tebeos del dios del Trueno, gracias a la labor de Stan Lee, son una mezcla de la jerga shakespeariana con la Biblia del rey Jaime, Branagh parecía el director ideal para el proyecto. Y, aunque no sale mal parado del reto, tampoco es que se note demasiado su personalidad. Pesa demasiado la producción, los efectos especiales, y sobre todo la gramática nueva a la que obliga el 3D (yo vi la peli en plano) , que obliga a demasiadas tomas generales y a objetos que flotan en los lados de la pantalla para que creen la ilusión óptica de que pueden tocarse.

La película es divertida. Lo mejor que puede decirse de ella es que se pasa volando. Lo peor, que es más simple que el mecanismo de un botijo. Con un presupuesto medianamente aceptable, parece que nos encontramos ante un episodio piloto de una serie de televisión y poco más. Se cuentan (y se cuentan bien) las bases del personaje, todo el entramado mitológico-contemporáneo, su ilación con la trama de SHIELD (aquí se vuelve a llamar SHIELD, no Escudo), y lo mejor de todo es que consigue algo que los cómics del personaje han logrado pocas veces: que la historia en Asgard y la historia en la Tierra se complementen bien. Thor parece en los tebeos condenado siempre a una división imposible: o eres superhéroe en Midgard o eres dios en Asgard; no siempre han casado bien las dos naturalezas del personaje: los propios creadores no se dieron cuenta hasta bien entrada la serie, o hasta que Larry Lieber dejó el campo libre a su hermano Stan (en los créditos, por cierto, se reconoce la autoría de Stan, Larry y Jack Kirby).

Un prólogo in media res algo fuera de lugar, una vuelta atrás para contar una infancia en una pincelada, una escena de coronatio interruptus (que recuerda, ay, a las producciones de Dino de Laurentiis), y luego una batallita espectacular con los gigantes del hielo (donde, para variar, no se ve nada), nos conducen a lo que ya esperamos: Thor exiliado en la Tierra, el encuentro con Jane Foster (ahora astrofísica, moderna y liberada: buen guiño a Donald Blake, aunque a mí me hubiera gustado que no eliminaran la parte del doctor cojo precursor de House y el encuentro del martillo) y las maquinaciones de Loki. O sea, la historia que hemos leído cientos de veces, con pocas variantes, en los cómics.

Con abundantes momentos humorísticos bastante bien conseguidos, los típicos "easter eggs" metareferentes que hacen las delicias del espectador conoscieur y pasan desapercibidos para el común de los mortales (el juego con Donald Blake, la alusión a Bruce Banner y a Tony Stark, el cameo de Clint Barton), personalmente eché de menos algo más de complejidad en la trama. La película casi se viene abajo cuando los Tres Guerreros más Sif aparecen en las calles del pueblito de Nuevo Mexico, puesto que nada pintan allí, pero como ya queda tan poco metraje, no hay tiempo de estropear mucho. Endereza en seguida, y antes de que uno se de cuenta está esperando que terminen los largos títulos de crédito para ver la escena postrera: como más del noventa por ciento de los espectadores de la sala se largan en cuanto empiezan las letras, uno no comprende esta manía, la verdad. Entre los trompazos del shot down final, pueden ustedes entretenerse leyendo los carteles que se van destrozando, y que casi parecen mensajes subliminales.

Chris Hemsworth da el papel. No tiene tiempo para más florituras, su personaje pasa velozmente de ser Cristiano Ronaldo a convertirse en Jed Bartlet, y habría que verlo con su voz original, porque la del doblaje es atroz (pero no se preocupen, más atroces son la de Hogun -el peor del casting-, y la de Sif). Anthony Hopkins hace de Odín en piloto automático (yo hubiera preferido a Brian Blessed, pero entonces Odin habría sido el Odín vanidoso y gritón). Y el controvertido papel de Heimdall, interpretado por Idris Elba... pues a mí me parece muy bien, qué quieren que les diga. El actor comunica bien la fuerza y la inmensidad física del personaje. Otra cosa es que el papel tampoco de para más, convertido poco menos que en el encargado del teletransportador del puente de mando de la Viking Enterprise.

La película le pertenece a Loki, y es ahí donde se nota que Branagh disfruta más, quizá porque el personaje es sibilino y manipulador y cobarde y mentiroso y resentido (o sea, puro Ricardo III), pero a la vez está lleno de matices y la sensación de incomprensión que le rodea hace que nos caiga bien. Tom Hiddleston, que ya compartió escenas con el propio Branagh en Wallander, comunica a la perfección las diversas capas de personalidad del dios del engaño: ahora noble, ahora dubitativo, ahora decepcionado, ahora malvado.

No, no sale Balder, lástima. Y si se preguntan ustedes, como me venía preguntando yo todo el rato, por qué el propio Branagh no había interpretado el papel del doctor Selvig, tendrán que esperar a los largos títulos de crédito para comprobarlo, más allá del hecho de la nacionalidad de Stellan Skarsgaard."

sábado, febrero 26, 2011

Gru, mi villano favorito

En un feliz barrio suburbano, se encuentra una casa negra con césped muerto. Escondida debajo de esta casa, oculta de los vecinos, existe una gran guarida secreta. Rodeado por un pequeño ejército de siervos, descubrimos a Gru (voz de Steve Carell), planeando el mayor atraco de la historia del mundo: robar la Luna. Gru, vence a todo el que se interponga en su camino. Hasta el día en que se cruza con tres niñas huérfanas que al mirarlo ven algo que nadie ha visto jamás: un padre potencial. El mayor villano del mundo, acaba de enfrentarse a su mayor desafío: Margo, Edith y Agnes.

¿3D sí o 3D no? ¿Merece la pena? ¿Es una tecnología que ha llegado para quedarse? ¿Se está implantando con calidad o sólo es una excusa para subir el precio de las entradas de cine?

Sólo el tiempo tendrá respuestas a estas cuestiones. Pero desde este momento sí que podemos atisbar algunas de ellas para referirnos a casos concretos. Por aquí ya hemos hablado con anterioridad del 3D, sobre todo en cines. Ya hemos dicho que con el 3D no todo vale (se requiere de una buena grabación o de un remasterizado sublime para justificar ese precio mayor que suelen ostentar las butacas de este tipo de proyecciones). Por el contrario también seguimos defendiendo que no es necesario que el tono sea exagerado y que constantemente salgan cosas de la pantalla (se trata de algo muy espectacular pero que rompe el ritmo de la narración cinematográfica). Todo esto lo cumplen, o no, numerosos filmes que llegan a la gran pantalla. ¿Qué ocurrirá entonces en nuestro salón?

Obviamente, por cuestiones monetarias, la implementación del 3D doméstico será mucho más lenta que en los cines, pero son pasos que se van dando en buena dirección. Sin embargo, la tecnología, que tiene poco que envidiar a la gran pantalla, aún debe mejorar. Y un único fallos se ha manifestado visionando Gru en casa. Se trata de un defecto conocido como crosstalk y que se da cuando uno de los ojos capta la imagen destinada a su gemelo, produciendose un desdoblamiento de la imagen, o una ligera sombra paralela a la misma. ¿La causa? La potencia de los actuales televisores y gafas 3D. Es la consecuencia lógica (hasta cierto punto) de ser conejillos de indias.

En el caso de el filme que nos ocupa se aprecia el dichoso efecto en algunos momentos, pero tampoco es nada muy pronunciado. De hecho, el problema puede variar según el televisor con el que contemos, pero no está de más comentarlo. Concretamente el título de la película que en teoría debe salir de la pantalla, no sólo no lo hace sino que se ve completamente doble. Como decimos, la tecnología aún está en pañales. Queremos recalcar que esto no llega a ser un problema (al menos para aquellos que no se obsesionen buscando sombras) y que no entorpecen el desarrollo de una película sobresaliente para algunos, divertidísima para otros.

Ya está todo inventado, y aunque hemos podido ver numerosas películas donde el malo es el protagonista, nunca lo habíamos visto de forma tan descarada. Siempre se trataba de anti-héroes, o villanos cuyas acciones las separaba del bien y del mal una línea muy delgada. En este caso se trata de un criminal de operetta, un malhechor arquetípico sacado de la más paródica película de James Bond. Robar las pirámides, la estatua de la libertad o la luna (MUAHAHAHAHAHA) es el pan de cada día de estos señores ávidos de poder. Científicos locos, esbirros creados genéticamente, locos gadgets a cada cual más sorprendente. Ser malo nunca había sido tan divertido.

Como viene siendo habitual en este tipo de filmes de animación nos encontramos con un humor de muy buena factura. Sigo sin entender porqué las películas de animación tradicional se dirigen hacia un público totalmente infantil (recordad que siempre andamos generalizando) mientras que las de animación 3D suelen contar con chistes dirigidos también a los más mayores de la sala.

Un desarrollo dinámico. Unos golpes divertidísimos. Y como suele funcionar muy bien en este tipo de filmes, un reparto de secundarios desternillante. En este caso el oscar va para los minions, los secuaces de Gru. Criaturas que además de protagonizar los mejores momentos de la película, se pasean por 3 cortometrajes (extras en el Blu-Ray) a cada cual mejor. Si la película es divertida, la edición en Blu-Ray, sin ser para tirar cohetes, no anda nada mal. Dos discos: Blu-Ray y Blu-Ray 3D. El segundo sólo cuenta con la película. Mientras que el primero tiene en su haber los 3 cortometrajes antes mencionados, dos making-off (uno sobre los personajes y sus voces y otros sobre la banda sonora, muy recomendable esta última), un libro de recetas de galletas inspiradas en las que venden las niñas protagonistas y el consabido audiocomentario. Cabe destacar el Gru-Control. Esto no es otra cosa que la propia película con constantes interrupciones de los minions, Gru, las niñas o el mismísimo Vector. Algo bastante curioso a la par que divertido.

En definitiva, una película entretenidísima que hará las delicias de niños y grandes. Con una edición bastante decente en Blu-Ray. Recomendada en 3D para aquellos que puedan disfrutar de dicha tecnología y que no se agobien por el conocido crosstalk.

martes, febrero 22, 2011

El arte de volar

El 4 de mayo de 2001 el padre de Antonio Altarriba se suicidó. De esa manera ponía fin a una vida marcada por el fracaso y la frustración. Al igual que otros muchos hombres y mujeres del pasado siglo intentó construir un mundo más justo y la Historia se dio la espalda, quiso volar con las alas de la ilusión y acabó estrellándose. Se trata de una gran crónica del siglo XX y de un despiadado retrato de la condición humana en el que todos nos encontramos representados.

Con este material Antonio Altarriba elabora un guión desgarrado en el que se implica profundamente. Y junto con Kim, que lo pone en imágenes con un estilo único, construyen una historia vibrante en la que padecimientos y atrocidades no impiden que el amor y el humor ocupen un lugar importante.

La obra, inesperada y sorprendente, lleva un paso más lejos la capacidad expresiva del medio y se convierte en un hito que marca la madurez de la historieta como una narrativa adulta. Su categoría argumental y gráfica, la calidad y complejidad del relato en su conjunto, hacen que este libro se inscriba por derecho propio entre las grandes novelas de los últimos años. Estamos ante una obra magistral que recupera la Historia de los españoles y que hará Historia.


Tengo una tarea dificil entre manos. ¿Cómo recomendar una obra como esta? No por su falta de calidad. De eso tiene a raudales. No. ¿Cómo recomendar una obra que te agarra el corazón y lo aprieta hasta hacer que te duela?

Las referencias al hacercarme a El arte de volar no me preparaban para lo que me iba a encontrar. Premio Nacional de la Historieta 2010. Muy bien. "Ciertas similitudes con Maus en cuanto al enfoque". Fantástico. ¿Cómo alguien es capaz de expresar calificativos positivos cuando, después de leer el cómic, todo parece tan triste? El arte de volar no es una historia. No es narrativa, aunque pueda parecerlo. No, la obra que nos ocupa es una intrusión. Una intrusión en la relación de Antonio Altarriba con su padre. Un vínculo tan íntimo que debería estar prohibido para todos aquellos ajenos, asomar la cabeza y mirar. Nos encontramos ante algo, que iba a ser escrito, llegara a publicarse o no. Por lo que él mismo nos cuenta en el epílogo, necesitaba aclararse con su padre ya muerto. Y escribir, o reescribir, su vida; podría ayudar a ello.


En El arte de volar no vamos a encontrar moralejas (o cada uno podrá hallar la suya propia, quién sabe). No se trata de la aventura del héroe en desgracia, que tras un duro enfrentamiento contra el mundo termina en felicidad y dicha merecidas. No encontraremos un final feliz. El arte de volar es un intento de dignificar a una persona, que lo más que pudo hacer dignamente en toda su vida fue morir. ¿Cómo recomendar esta obra? Podría decir, centrándonos solamente en la técnica, que esta escrita con muchísimo cariño. Antonio Altarriba se convierte en su padre página a página para contarnos su vida desde la forma más cercana posible. Podría decir, que Kim, hace suya la desdicha de Antonio Altarriba padre, transmitiendo desde su dibujo todos y cada uno de los matices que Antonio Altarriba hijo querría transmitirnos. Muchos conocemos el trabajo de Kim por su página semanal de El Jueves: Martinez el facha y jamás podríamos haber imaginado que de sus lápices pudiera salir algo como esto.

¿Cómo puedo recomendar una obra, que me engaña vilmente, haciéndome creer que se trata de una historia más sobre la Guerra Civil y la postguerra; para después, sin previo aviso, sorprenderme; haciéndome sentir tremendamente triste? ¿Cómo recomendar una obra que te abofetea a la cara, recordándote que esta vida es una mierda y que, sí, puedes esforzarte en luchar para forjarte tu propio destino; pero eso no es garantía de nada?


No, no puedo recomendar El arte de volar a nadie. No puedo porque, en definitiva: El arte de volar ya se recomienda por sí sólo.