Período de entreguerras. Marco Pagot es un experimentado piloto militar italiano que, después de ver a un compañero morir en una batalla, cae víctima de un extraño hechizo que le hace tener apariencia de cerdo. Debido a esto y a que el hidroavión que pilota es de color carmín, toma el nombre de Porco Rosso; convirtiéndose en un conocido cazarrecompensas. A Porco le encanta frustrar los intentos de pillaje de las bandas de piratas que surcan los cielos de la costa del mar Adriático. Los piratas, cansados del boicot de Porco, deciden contraatacar contratando a un aventurero estadounidense cuyo objetivo es acabar con el as del aire.
Por todos es sabido que los nombres Miyazaki y Ghibli están unidos de la mano irremediablemente. Recientemente comentábamos que como era lógico en una filmografía de más de veinte películas, no todas podían ser maravillas. Es ley natural. Pero, ¿se trata de una ley para todos? ¿O quizás Hayao Miyazaki está exento de cumplirla? Porque resulta innegable que todas y cada una de sus películas se encuentran por encima de la media. ¿Cuál es el secreto?
Se trata de una pregunta de difícil respuesta. Pudiera ser que repite una serie de elementos, una especie de fórmula secreta para el éxito que sólo el conoce. Pero... ¿no tratan todas sus películas temas diferentes? Salvo cuatro pinceladas ya comentadas en estas páginas, poco o nada tienen que ver unas con otras. No, realmente no me siento capaz de discernir por qué este nipón de 71 años parece no encontrar rival. Incluso en una película como esta, de temática tan especializada (no sólo hablamos de aviones, sino de hidroaviones; hidroaviones de entreguerras) logra cautivar a un público tan amplio. No hablamos de una película infantil que cautiva también a los adultos, por lo que en principio cuenta con un público objetivo tan amplio. A saber lo que dirán en Japón, pero aquí en España es de sobras conocida la expresión "cuando los cerdos vuelen"... ¿En qué estaría pensando este señor al plantear Porco Rosso? ¿Será esa precisamente la genialidad tan buscada?
Defender la película sería ya redundar otra vez sobre lo mismo. Que buenos que son los del Studio. Que grande que es Miyazaki. Que carisma tienen los personajes. Que animación tan entrañable. Que música tan deliciosa. ¿Para que entrar otra vez en lo mismo? Ya sabemos que cuando compañía y director unen fuerzas, nos encontramos ante una cinta de obligado visionado. Lo mismo de siempre pero con otra historia. Y lo más curioso de todo es que inicialmente no se trataba de un proyecto destinado a acabar en cines. Se trataba de un producto pensado para ser proyectado en vuelos de aerolíneas. Pero ya se sabe, cuando las cosas funcionan, crecen solas.
Hay algo que se le puede reprochar a este Porco Rosso, que la película se acaba. Y no nos estamos refiriendo al tópico en plan "es tan genial que da pena de que termine". No. La cinta va avanzando lentamente hasta engancharnos por completo y cuando nos acaba de sujetar sin posibilidad de escapatoria... Se termina. Falta media hora (el filme ronda los 90 minutos) que ha desaparecido sin más. No es que la película no haya llegado intacta hasta nuestros días, es que está pensada para acabar en lo mejor. No seré yo quién se lo discuta al Sr. Miyazaki. Pero ahí si que hemos patinado, ¿verdad? Esto no lo digo yo. Se trata de la única producción de Studio Ghibli que sigue vertiendo ríos de tinta en internet sobre la posibilidad de una secuela. Y aunque nadie sepa qué ocurrirá en el futuro (lo más probable es que sean sólo rumores) Porco Rosso: The Last Sortie (Porco Rosso: La Última Salida) sigue estando en las listas de deseos de miles de seguidores que no tienen muy claro por qué, pero adoran el filme.
En resumen, como siempre, una película de animación de altísima calidad. Recomendada para todos pero especialmente como ya es tradición a los seguidores de Ghibli y, aquí vamos a sorprender, los amantes de la aeronautica y la aviación. Se van a hartar de avioncitos.


