¿POR DONDE EMPIEZO?

sábado, enero 26, 2013

La tumba de las luciernagas

El 21 de septiembre de 1945, un indigente adolescente de 14 años agoniza en una estación de tren. Al morir de inanición, su espíritu empieza a recordar los sucesos anteriores a su muerte. Nos encontramos en el Japón de finales de la Segunda Guerra Mundial; la aviación estadounidense somete las ciudades japonesas a continuos ataques aéreos. En uno de los bombardeos, la ciudad de Köbe se convierte en un infierno humeante para Seita, nuestro protagonista y su hermana pequeña Setsuko, de 5 años, hijos de un oficial de la marina japonesa. Durante la guerra, ambos viven con su madre, pero tras un bombardeo ellos se retrasan y no consiguen llegar al búnker donde los espera. Cuando la buscan, Seita la encuentra muy malherida en la escuela que ha sido convertida en hospital de campaña. Pero cuando poco después su madre muere, los dos hermanos deben alojarse con sus tíos, quienes no los reciben con agrado. Así que los dos hermanos terminarán por irse a vivir por su cuenta a un refugio antiaéreo abandonado. Pero aunque allí pueden vivir con mayor desahogo y sin suponer un estorbo para nadie, las cosas no les van mejor: la comida escasea, no pueden esperar ningún tipo de ayuda; y lo que es peor, los estragos de la desnutrición cada vez son más visibles en la pequeña Satsuko.
Aunque podemos afirmar que se trata de una tendencia cambiante, aún son muchos los espectadores de cine que afirman sin tapujos que el cine de animación (sí, eso que en casa conocemos desde chicos como "dibujitos animados") no deja de ser más que un producto claramente enfocado a un público infantil. Afortunadamente contamos en la industria con artistas dispuestos a hacernos cambiar de opinión golpeándonos en la cara con la mano abierta.

Y es que cuando La Tumba de las Luciérnagas se proyecta en cines lo más que la gente esperaba del cine de animación eran cuentos infantiles o aventuras juveniles (las películas previas del estudio son una buena muestra de ello). Incluso si queremos ahondar más el dedo en la llaga, el filme que nos ocupa se presentó a la par que Mi vecino Totoro, posiblemente una de las más azucaradas de Ghibli. Precisamente fue este estreno doble el que favoreció a la película del duende del bosque dejando de lado a esa extraña película de dibujos que ni siquiera el más fuerte de los adultos podía ver sin que se le encogiera el corazón.

Porque eso es lo que ocurre cuando vemos esta película. Da igual que no seamos cercanos a la animación, o que estemos más que acostumbrados a ver todo lo que puede dar de sí. Este filme te deja con el aliento contenido desde el primer minuto, deseando que llegue un final que en el fondo sabemos que nunca llegará. Precisamente porque la historia la escriben los vencedores, y pocas veces tenemos la ocasión de ver las cosas desde el punto de vista de aquellos que perdieron, independientemente de quién tuviera la culpa en un principio. Y todos sabemos quienes son los primeros en perder siempre en uno y otro bando. Aquellos que son la inocencia personificada: los niños. En un ejercicio de masoquismo, la película nos daña en el corazón una y otra vez. Y lo aguantamos estoicamente porque sabemos que es lo que ocurrió de verdad; y sigue ocurriendo a día de hoy. Y por una extraña razón, no somos capaces de hacer oídos sordos como en otras ocasiones hacemos cuando vemos las noticias. Porque desde el inicio, el valiente Seita y la adorable Satsuko se aferran a nuestro pecho como se aferran el uno al otro por sobrevivir.Y todo con la ternura propia de Studio Ghibli, porque quizás esa sea el plato de la casa: la ternura. Independientemente del corte de la cinta que veamos, el cariño que desprende se nos antoja abrumador.

No, los dibujos animados demuestran ser un medio tan válido como cualquier otro para expresar todo tipo de temas. Inolvidable experiencia tuvo que ser, allá por el 88, poder ver el lado más tierno de Ghibli junto a la experiencia más desgarradora. Y poder salir de esa sala de cine con argumentos desde primera hora para cerrarle la boca al más pintado que dice que los dibujitos son para los niños. Efectivamente tras ver esta película, queda demostrado que son para los más pequeños. Pero para gritar a viva voz y con un estilo digno del mejor de los gustos, que son ellos los más necesitados en las peores situaciones y que muchas veces olvidamos la importancia que hay que darles. No se trata de donde, cuando y en que lado de la pelea se desarrolla la historia. Lo importante son sus protagonistas. Y los protagonistas de en estas situaciones no lucen medallas ni vuelven a casa arropados por el cariño de una nación.

En resumen un peliculón de los pies a la cabeza. Desgraciadamente aún sigue sin el reconocimiento que se merece por ser una película de animación. Una parte de mí cree firmemente que es un filme que todo el mundo tendría que ver al menos una vez en la vida. Pero quizás, no todos estemos preparados para mirar al interior de La Tumba de las Luciérnagas...

viernes, enero 25, 2013

Lincoln

En 1865, mientras la Guerra Civil Americana se acerca a su fin, el presidente Abraham Lincoln propone la instauración de una enmienda que prohíba la esclavitud en los Estados Unidos. Sin embargo, esto presenta un gran dilema: si la paz llega antes de que se acepte la enmienda, el Sur tendrá poder para rechazarla y mantener la esclavitud; si la paz llega después, cientos de personas seguirán muriendo en el frente. En una carrera contrarreloj para conseguir los votos necesarios, Lincoln se enfrenta a la mayor crisis de conciencia de su vida.
Veamos... Una película, ¿vale? Basada en un momento histórico de los Estados Unidos de Norteamérica. Voy más allá. Una película basada en un momento histórico y político de los ya mencionados EE.UU. Y además, contado a través de la figura de un americano. Uno de los americanos más importantes de la historia de donde ya dijimos. Y además, está dirigida, escrita, producida, rodada e interpretada por americanos... correcto. Y se ha hecho para venderla en todo el mundo pero principalmente a... si exacto, a los americanos. ¿De verdad hay alguien que se permite el lujo de calificarla de americanada? ¿Qué esperaban? ¿Una película sobre flamenco y toros?
Si señores, Lincoln era americano y en esta película la bandera de las barras y estrellas está presente (como también lo está la cruz estrellada sobre fondo rojo de los Estados Confederados), es algo tan inevitable como que cuando Spiderman suba a lo alto del Empire State se la encuentre entre paloma y paloma. ¿Acaso importa eso en el mundo globalizado en que vivimos? Sólo si somos lo suficientemente cerrados de mente para no ser capaces de ver las cosas como son realmente en lugar de una amenaza a nuestro "enterismo" (lo siento, le voy a coger prestado el término a los chicos de #ElMundoEsNuestro, ¿una "españolada", tal vez?).
No. Lincoln es cine. Cine con mayúsculas. Y lo es por muchos motivos. Tal vez lo que se cuenta puede que a muchos ni nos vaya ni nos venga. Y cuidado que aquí en esta casa somos defensores de la importancia de lo qué se cuenta sobre el cómo se cuenta. Pero en ocasiones, la historia está tan bien llevada, que quienes lo hacen son capaces de lanzar a lo más alto ese interés por algo que de un primer vistazo no hubiera captado nuestra atención. Por eso desde ya no puedo hacer sino recomendar que todo el mundo le dé una oportunidad (no importa cuando) a está película. Pocos serán los que se vean decepcionados.
Sin desmerecer el trabajo de todo el equipo de la película, que son los que realmente hacen posible el resultado final, me veo en la obligación de centrarme en dos nombres propios: Daniel-Day Lewis y Steven Spielberg. Son aquellos que desmarcan lo que de otra forma sería una buena película a ser una película de Oscar (yo no la llevaría al altar de Obra Maestra, pero bueno, quedarse cerca tampoco es malo). No se si el director se llevará la preciada estatuilla. Desde hace muchos años se viene diciendo en ciertos círculos que Spielberg ya no es Spielberg, comentario con el que me siento en consonancia. ¿Significa esto que este señor se ha vuelto malo con los años? Ni muchísimo menos, pero lo que es innegable es que cualquiera que haya visto sus películas, sabe de lo que es capaz. De cotas que hace mucho que no alcanza. Con Lincoln he visto algo de eso. El Rey Midas que todos recordamos sigue ahí. Quizás ya no convierta en oro todo lo que toca, pero si es capaz de dar un brillo dorado especial a sus creaciones cuando de verdad se lo propone. Y es que pese a que a veces lo critiquemos, los que de verdad lo queremos por lo que ha hecho, reconocemos que pocos saben coger la cámara como él lo hace.
Y de dorado, y de estatuillas, puedo asegurar que Lincoln, (y hablo del personaje, porque el actor desaparece para convertirse en el mismísimo Presidente) se va a volver cargadito a su casa, blanca o no. Es lo que por aquí denominamos, "hacer un papelón" (algunos más brutos dirían algo como "salirse de la pelleja" estimen ustedes lo oportuno de comentario o no). La postura, el timbre de voz, el tono, la mirada, todo está clavado. No, yo tampoco conozco en persona al Presidente Lincoln, pero puedo asegurarles que no me lo imaginaba de otra forma. Y por favor les pido, sepan recompensar el arduo esfuerzo del interprete yendo a ver el filme en versión original, les saldrá más barato y les merecerá la pena, se lo aseguro (aunque reconozco que es algo que cuesta en este país).
Por debajo de la genialidad, todos los demás mantienen el tipo como campeones, dando como resultado un conjunto perfecto. Es verdad que el hecho de que sea una "americanada" (ea, ya lo he dicho) hace que en algún momento el espectador no nacido al otro lado del charco pueda perderse por falta de conocimiento previo de Historia yankee (especialmente en las escenas iniciales donde se enumeran un sinfín de senadores, leyes, estados y decretos), pero todo en esta vida pasa y en cuanto nos sumerjamos en la trama no podremos reprimir la emoción y la tensión en los momentos finales, a pesar de que ya sepamos como termina la cosa. Especialmente no puedo evitar aplaudir al responsable decidir cómo tratar la el final del querido presidente. Algo que uno nunca hubiera esperado ya que el magnicidio es de los más conocidos de la Historia.
En resumen, un peliculón de los buenos. Que engancha poco a poco y al final no quieres que termine. Las casi dos horas y media que dura se antojan pocas. Recomendada para los amantes del buen cine o de la historia política americana. Los que aborrezcan esto último... bueno, ellos se lo pierden.

miércoles, enero 23, 2013

El Castillo en el Cielo

Una aeronave se desliza sobre un mar de nubes en una noche de luna llena. Muska, un agente secreto del Gobierno, acompaña a una joven llamada Sheeta. Repentinamente, la nave es atacada por piratas que, al igual que el Gobierno, buscan el secreto de la piedra que Sheeta lleva alrededor del cuello. Se trata de la llave que abrirá las puertas de la Fortaleza Celeste, una isla flotante en medio del cielo creada por una antigua civilización que hace mucho tiempo desapareció del planeta. Pazu, un joven muchacho, se hace amigo de Sheeta, le ayuda a escapar de sus perseguidores y juntos se disponen a resolver el misterio de la Fortaleza. Cuando inicien su viaje, pondrán en marcha una cadena de acontecimientos irreversibles. En este misterioso lugar encontrarán un tesoro mucho más grande que el poder de gobernar el mundo.

Si hace poco hablábamos de que Studio Ghibli consta como el nombre propio más potente en el mundo de la animación japonesa, el de Hayao Miyazaki está unido a fuego a la marca. No obstante se trata del director que más veces ha repetido cargo al frente de las obras de la compañía, además de ser uno de sus fundadores. Seguramente debido a ello, la inmensa mayoría de los filmes tienen una enorme cantidad de elementos comunes. (Algo que ni siquiera monstruos de la animación como Disney han logrado en un margen de tiempo mucho más amplio).

Pese a que Nausicaä del Valle del Viento está considerada la opera prima de Ghibli, realmente es ésta que nos ocupa hoy la primera en ser rodada bajo el sello del estudio. Sin embargo, en aquí empiezan a hacerse ya patentes algunos elementos recurrentes en la obra de Miyazaki (y por lo tanto de Studio Ghibli). Obviando el estilo gráfico (ya pudimos atisbarlo en Nausicaä y ahora ya podemos decir que ha llegado para quedarse) hay una serie de conceptos que se repiten una y otra vez (en mayor o menor grado) sea cual sea la película que escojamos. El primero de ellos es el protagonista femenino (Nausicaä, El viaje de Ghihiro, Mi vecino Totoro, Ponyo en el acantilado, El Castillo Ambulante, Arriety y el mundo de los diminutos...). Generalmente nos encontramos ante una chica, relativamente joven que no tendrá que afrontar su aventura en solitario ya que casi siempre contará con la ayuda de un co-protagonista masculino de su misma edad (Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro). Y es que el concepto de la amistad parece ser un elemento muy fuerte para el director japonés,

La aeronáutica también parece ser elemento recurrente y es que no resulta dificil ver en sus cintas toda una suerte de vehículos para desplazarse por el aire (Nausicaä del Valle del Viento, Porco Rosso), de una u otra forma, los personajes siempre acaban volando en algún momento de la historia. El tercer tema son los castillos, hasta el punto de protagonizar más de un título de la filmografía (El Castillo Ambulante, El Castillo en el Cielo, Nausicaä, El viaje del Chihiro). Y la naturaleza siempre parece estar presente también, de manera habitual en forma de bosque y las criaturas que lo habitan (Mi vecino Totoro, La Princesa Mononoke).

Pero lo más curioso es que absolutamente todos esos elementos (que ya eran visibles en Nausicaä del Valle del Viento) es aqui donde se conjugan con mayor fuerza. Baste con decir que la historia gira en torno a una chica que junto a su amigo lucha por encontrar un castillo construido en torno a un árbol en el cielo, más claro agua. Por todos estos motivos, El Castillo en el Cielo se me antoja de vital importancia a la hora de ser tenida en cuenta por cualquiera que quiera enumerar las obras más fundamentales de Studio Ghibli. Más allá de su calidad individual como película. Que no le falta. Aquí es donde nos encontramos con el cuento. Esa historia cargada de inocencia tan propia de Miyazaki donde el valor y la amistad son el motor que empuja a unos protagonistas que actúan movidos por su buena conciencia. Porque es lo correcto. No se encuentra entre los "grandes" de la fimografía, pero si que consigue destacar con la suficiente fuerza.

Artísticamente quizás el trabajo sea un poco más pobre que en la película previa. Pero aún así está lo suficientemente trabajado para mostrarnos un mundo creíble. Los personajes, especialmente Pazu, conectan con nosotros rápidamente. Aunque no terminan de convencerme los diseños de los piratas, especialmente el de su capitán. No se los conceptos que funcionan o no en Japón, pero aquí una señora mayor (y quiero decir MAYOR), voluptuosa y con dos trenzas rosas me trae a la cabeza ideas bastante desagradables. Al menos estéticamente.

En resumen, una película muy entretenida y bonita. Creo que es una de esas obras que se pueden recomendar a todo el mundo sin excepciones, siempre y cuando no esperen una obra maestra. Prohibida a aquellas mentes inmaduras que vayan a estar riéndose y señalando a la pantalla cada vez que se mencione que el Reino Celeste responde al nombre de Laputa...

martes, enero 22, 2013

Nausicaä del Valle del Viento

1.000 años después de una horrible Guerra Mundial, la humanidad apenas sobrevive a orillas de un bosque contaminado con gases tóxicos e insectos mutantes gigantes, que cubren gran parte de la Tierra. Una situación provocada por dicha guerra. El Valle del Viento es un reinado minúsculo, rodeado de reinos más poderosos y hostiles que suelen tener conflictos entre ellos. Nausicaä es la princesa del Valle y única hija del rey Jihl. Gran piloto y guerrera, es también compasiva y solícita de toda vida. Ella trata de encontrar un sentido al bosque contaminado y se resiste a ver a los insectos como enemigos. La crisis estalla cuando el reino vecino de Tormekia, liderado por su princesa, Lady Kushana, invade el Valle del Viento para intentar revivir a un mortífero Dios Guerrero de la antigüedad con el propósito de triunfar ante sus enemigos y el bosque contaminado. La situación empeorará cuando el reino de Pejite entre en conflicto también.
Seamos amantes del cine de animación o no. Rara es aquella persona que no conoce, al menos de pasada a Totoro. Seguramente la mayoría de quienes son capaces de imaginarlo difusamente en sus mentes no logren siquiera ponerle nombre. Sin embargo, ahí está el icono. Pero este duende de aspecto gatuno, significa algo mucho más grande para el ojo entrenado. Es la inconfundible firma de Studio Ghibli. Cine de animación con MAYÚSCULAS. Pero, ¿cuales fueron los orígenes? ¿Que primeros pasos dieron aquellos que hoy se consideran los mejores en su trabajo?
Cuando la compañía de animación aún ni siquiera existía como tal, un grupo de nipones amantes de eso que nuestros padres siempre han llamado "dibujitos animados" buscaban alcanzar un sueño. El de fundar una empresa que se dedicara a producir películas animadas. Al frente de estos soñadores, Hayao Miyazaki, al que hoy en día calificarlo de Maestro es quedarse corto. La cuestión es que en los ochenta se encontraron con el mismo problema que existe hoy en día: para lograr financiación los inversores querían ver al menos un trabajo previo. Y nadie estaba dispuesto a soltar un duro (que se dice comúnmente) en un proyecto que no estuviera basado en un manga. Ya sabemos como son estos japoneses (rara es la vez que no podemos encontrar la misma obra en papel y celuloide). Afortunadamente, Miyazaki ya llevaba años trabajando en algo. La cosa debió cuajar si estamos hablando de esto hoy. 
De la versión impresa de Nausicaä no vamos a hablar (al menos de momento). Hoy el protagonismo se lo lleva la película. Siempre resulta muy divertido comprobar como todas las obras son deudoras de su tiempo. En este caso el chivatazo nos lo da el sonido, con unos efectos casi idénticos al que hacían personajes de Bola de Dragón o Caballeros del Zodiaco. Cosas del anime. No se preocupen, aquellos con más de 30 años sabrán a qué me refiero. 
Pero más allá de la anécdota, se pueden decir muchas más cosas del filme. De lo más general a lo más concreto, el ritmo resulta un poco lento (para que vean hasta que punto, la película fue recortada 30 minutos en su primera distribución en EEUU) y además cuesta pillarle bastante el hilo al asunto. En este último aspecto concreto recuerda bastante a casos como el de Akira donde uno se siente bastante perdido durante el metraje, como si los personajes nos llevaran de un lugar a otro sin decirnos qué es eso que ocurre y que todo el mundo conoce menos nosotros. Fallo, a mi entender, como consecuencia del trasvase de información del guión del tebeo al guión de la película. Un goteo de información perdido por el camino, que si bien no es imprescindible para el buen desarrollo de la trama, si se antoja bastante importante (en algunos momentos el espectador mira a su compañero de butaca como si se hubiera quedado dormido unos segundos críticos) para la correcta comprensión de la misma. Que le vamos a hacer, consecuencias de tener que contar lo mismo en solo un par de horas.
La animación, sin ser sobresaliente (Ghibli nos ha acostumbrado a la excelencia) ya apunta maneras sin quedarse muy lejos de lo que aún queda por venir. Y los personajes ya tienen ese inconfundible "toque" que aquellos que disfrutamos con las películas del estudio, ya reconocemos con tan solo ver un par de fotogramas. Sin embargo, aquellos que sólo hayan visto los filmes más populares (Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro por poner las primeras que vienen a mi mente) y que erróneamente puedan pensar que las obras de estos japoneses siempre son de corte más infantil o azucarado, se sorprenderán al encontrar una obra más adulta con mucha más acción (aunque sin llegar al extremo de La Princesa Mononoke). Los personajes están todos correctos, aunque ninguno llega a calarnos tan hondo como sí lo harán futuros protagonistas. Ni siquiera la propia Nausicaä, a pesar de estar bien construida (se pierde algo de ese "don" que se comenta de pasada que tiene y queda mucho más aclarado en el manga) llega a conseguir que nos emocionemos en los momentos álgidos de la cinta.

En cuanto a la edición en castellano, poco podemos decir ya que ahora mismo se trata de un producto difícil de encontrar. Sony la editó en Blu-Ray como parte de la Studio Ghibli Collection, pero los derechos posteriormente pasaron a Aurum que de momento no se ha animado a reeditarla. Así que de momento, queda el mercado de segunda mano para aquellos que quieran hacerse con ella.

En resumen un producto muy correcto. Por encima de cualquier opera prima de animación, que ya deja entrever la colección de joyas que llegarían con el tiempo. Posiblemente a tener en cuenta más sobre el papel. Aún así una vision obligada para todos los amantes del cine de Hayao Miyazaki o de Studio Ghibli.

martes, junio 26, 2012

Transformers: Infiltration

Están entre nosotros. Aquí, ahora. Han estado en la Tierra por más de dos años. La población ha ignorado su presencia o sus terribles intenciones. Una fuerza de avance de mecanoides alienígenas, en formas diseñadas para imitar los vehículos locales de transporte, aparatos de comunicación y armamento, promoviendo la puesta en marcha de un plan de asombrosas proporciones. 
La fugitiva Verity Carlo ha adquirido una palm, pero el "vendedor" de quién la ha robado es más de lo que parece. Ahora, ella y el seguidor de la teoría de la conspiración, Hunter O'Nion han sido perseguidos por una unidad Decepticon de infiltración, y su única esperanza de sobrevivir yace en el Autobot médico Ratchet.


Ha pasado tiempo. Tal vez demasiado. Una afirmación muy adecuada para este que les escribe. Y para aquello sobre lo que escribe. Ha pasado prácticamente un año desde la última actualización de este blog. Y tengo sensación de vértigo si me paro a pensar cuanto tiempo ha transcurrido desde que estos ojos (antaño mucho más inocentes) vieran por última vez a aquellos robots transformables de Hasbro, bien en su versión de animación; bien físicamente siendo modificados por mis propias manos como figuras de acción. Blog, Transformers. Transformers, blog. Buen momento para recuperarlos a ambos, ¿no creen?
Y es que el tiempo no pasa en balde. Y todos sabemos que hay franquicias que envejecen mejor que otras. Lo que nadie pone en duda, es que si una vez dieron dinero, volverán a hacerlo. Sólo hay que dar con el enésimo giro de tuerca que conecte con las generaciones contemporáneas. Y a rodar. Cierto es que los famosos muñequitos han sido protágonistas de una nueva serie de animación tras otra en ese intento de mantener moribunda a una gallina que, sin que haya oro de por medio, casi ni pone huevos. Hollywood, fiel a su cada vez más acuciante carencia de ideas innovadoras también ha probado suerte con los seres venidos de Cybertron, con el consecuente éxito de taquilla, y las imprescindibles malas críticas en los medios. Pero se trata de un inteligente intento en otro medio artístico y de ocio, como es el mundo de los videojuegos, el que reavive mi interés por la serie: Transformers: Guerra por Cybertron del que posiblemente hablemos en un futuro no muy lejano.
El medio más plausible para calmar mis nuevas ansias no era otro que volver a revisionar la serie de animación original (aquella que los entendidos coinciden en llamar Generación 1); tarea que aún no he completado con éxito. Precisamente porque se trata de una serie pensada para los ojos de un niño. No obstante, su único propósito era la de promocionar y dotar de trasfondo a una línea de juguetes. Para los argumentos complejos, ya contabamos con nuestra imaginación. ¿Dónde encontrar esos argumentos de mayor interés que además contaran con los protagonistas causantes de mis inquietudes? La respuesta es sencilla: tebeos. Esa suerte de cajón de sastre donde toda saga con un mínimo de seguidores acaba encontrando la continuidad que le fuera negada en su medio de origen. Pero, los Transformers han pasado por al menos tres editoriales, cada una de las cuales cuenta con su propia línea temporal. ¿Cual elegir?

Como la idea era que esto no se tratase de una moda pasajera como tantas otras, opté por los robots de IDW Publising. Por aquello de que son los que se publican en la actualidad. Sin embargo, no resultó fácil seguirle la pista a lo ya impreso en Estados Unidos (aqui, como es habitual, de momento nada de nada). Ya que el sistema de publicación está basado en una colección de miniseries interconectadas entre si. Esto que puede asustar al lector más casual, se convierte en un gran aliciente para el amante de la caza de la continuidad. Y pese a que lo ideal es leerlo todo por fecha de publicación, intercalando las distintas series conforme se fueron poniendo a la venta (para ayudaros os recomiendo la imprescincible http://comicbookdb.com), aquí hablaremos de cada una de ellas por separado por cuestiones de logística.
Los seis primeros números de la saga (más un numero 0 introductorio publicado con varios meses de antelación) reciben el subtítulo de Infiltration. En esta reinterpretación de la saga, tras arrasar Cybertron, la guerra entre Autobots y Decepticons se ha extendido por toda la galaxia. Un punto bastante interesante que nos permite tener a la centena de robots de uno y otro bando en distintos escenarios de manera coherente. Así nos evitamos esas molestas apariciones de nuevos personajes sin avisar en la serie de animación, o aquellos capítulos de relevancia donde sólo aparecian un puñado de los héroes (siempre pensabamos que los demás estaban de permiso, ¿verdad?). Pero además, permite estructurar la totalidad de las miniseries en torno al argumento, ya que en cada planeta donde se traslada el conflicto, se siguen una serie de fases protocolarias para su conquista (dejando el conflicto directo para miniseries posteriores). La Infiltración es sólo la primera de ellas. Así que de momento, no contamos con un gran números de personajes en el planeta, algo positivo para aquellos con dificultad a la hora de ir haciéndose con los nombres de cada uno de los robots. 
El objetivo de esta entrega, es el de captar el interés. Como pueden ustedes imaginar, las cosas se salen del cauce habitual al meter en la ecuación a los inevitables humanos adolescentes. En esta ocasión el guionista ha logrado que no resulten tan planos como en adaptaciones previas (no, no vamos a entrar a hablar de las películas, ¿verdad que no?) de manera que no molestan al lector, aunque éste dificilmente los hará salir del discreto segundo plano que se merecen al lado de los cybertronianos, auténticos protagonistas. El hecho de que, tras la lectura de los seis números, sepamos que hay más fases (y mucho peores); los giros argumentales de última hora que ponen a la Tierra en el punto de mira de toda la contienda galáctica, los indicios de que al menos hay dos facciones más en juego (ambas representadas por humanos) y algún misterio planteado para dar juego durante varias entregas hacen que el lector se quede con ganas de más. Y eso no siempre ocurre.
Gráficamente la verdad es que el cómic resulta muy agradable a la vista. Más que correctamente dibujado, todos y cada uno de los robots son cláramente reconocibles para el ojo amigo; tanto en su forma de vehículo como de robot. Los humanos y las tan difíciles reacciones faciales también cumplen por encima de la media. Y la narrativa gráfica en su conjunto resulta atractiva. Así que técnicamente nos encontramos ante una obra que cumple sin problemas.
En definitiva, una grata sorpresa si alguno anda buscando historias protagonizadas por los Transformers que tengan algo más de "enjundia" que las protagonizadas en la ya veterana serie de animación. Imprescindible para los fans, recomendable para los curiosos. Si los robots que se convierten en coches no son lo tuyo, aquí no tienes gran cosa que hacer.